ENCUENTRO DE MEDIADORES CULTURALES. 24 de Junio, Valencia.

Esta reseña ha sido una aportación libre vinculada al I Encuentro profesional de mediación cultural. En ella el autor analiza la legislación actual en torno a la profesión de mediador cultural. Muchas gracias por contribuir a la reflexión sobre nuestra situación actual.

Nos encontramos en un laberinto legal y hay que buscar una salida. Hace casi 10 años que trabajé por primera vez en un museo, al principio me deslumbraba todo, era muy feliz y no sabía el entorno legal y laboral que me rodeaba, tenía 23 años, estaba recién licenciado y era mi primera oportunidad en el mundo de la cultura, el mundo laboral que quería y había elegido.

Hoy sigo trabajando en museos y “mediación cultural”, soy muy feliz en mi trabajo pero soy más consciente de lo que me rodea: un entorno laboral, académico y legal que me desampara. Los museos y la cultura son fenomenales para colgarse medallas y hacer fotos con políticos, pero requieren trabajo, preparación y motivaciones que van más allá de lo económico y que en ocasiones son truncadas por causas ajenas.

Queremos patrimonios de la humanidad, queremos declaraciones Unesco y espacios naturales y BICs, queremos letras y artes, queremos cultura y carreras de letras, queremos estímulos culturales y ciudades monumentales, pero no hemos conseguido una legislación que trate de forma justa a las personas que realizan los proyectos para los patrimonios de la humanidad, que los interpretan, que los desarrollan, que los dotan de contenidos y experiencias y que los convierten en verdaderos recursos para propios y ajenos. Hace unos meses consideré la posibilidad de ser guía de turismo, es algo que anteriormente descarté: yo no era un guía, era un intérprete de patrimonio, un educador informal que hizo una carrera y un master de museos, que desarrollaba proyectos para todo tipo de público en ámbitos de Bellas Artes. ¿Qué cambió? El reconocimiento. La legislación de Guía de Turismo está desarrollada 19 veces en España, una por comunidad más Ceuta y Melilla; 19 legislaciones más la europea. La europea tiene partida doble, y me gustaría destacar la relativa a las cualificaciones profesionales, la Directiva 2005/36/CE crea un catálogo de cualificaciones profesionales. Aparece de todo, creo que en Europa hay más de 1600 y en España se han reconocido alrededor de 640, se puede consultar en www.educacion.gob.es (buscar Incual). ¿Y dónde estamos los “mediadores culturales-educadores-intérprete”? En turismo. Yo no hice turismo, hice Historia del Arte, y mis compañeros Geografía unos e História otros. Mi master no lo hice por Turismo, lo hice por Historia del Arte y Patrimonio. Pero no hay nada parecido a “Patrimonio y Cultura”. Existe una familia profesional llamada “artes y artesanías”, hay una competencia de reparación de guitarras y bandurrias, pero no está lo mío. Existe una familia profesional llamada “servicios socioculturales”, hay una competencia que se parece, “dinamización de actividades de tiempo libre educativo infantil y juvenil”. Sí pero no, también explico patrimonio a adultos y extranjeros, también hago ciclos para otros grupos de población, también preparo temas concretos para recorridos con adultos.

Al fin llego a turismo, familia de “Hostelería y Turismo”, recuerdo mis cinco años de universidad. Se despliegan muchas competencias, servicios de bar, cocina, recepción, y ahí aparecen dos que quizás me sirvan, “animación turística” y “guía de turistas y visitantes”, voy al segundo y encuentro “Informar e interpretar el patrimonio, los bienes de interés cultural y natural y demás recursos turísticos del ámbito específico de actuación a turistas y visitantes, de manera atractiva, interactuando con ellos y despertando su interés, así como prestarles servicios de acompañamiento y asistencia, utilizando, en caso necesario, la lengua inglesa y/u otra lengua extranjera, de modo que se sientan atendidos en todo momento, se satisfagan sus expectativas de información y de disfrute lúdico y se cumplan los objetivos de la entidad organizadora del servicio”.

A mi corto entender y resumiendo, esta competencia me pide tres cosas:

1.- Saber interpretar el patrimonio y la cultura.

2.- Hacerlo con una sonrisa y dotes de comunicación

3.- Que cumpla las expectativas en dos direcciones: cliente y entidad del servicio.

Es lo que he realizado desde que terminé mis estudios, pero mis estudios no me reconocen esa competencia y las leyes no me ven como un profesional de la cultura y el patrimonio, me consideran un profesional turístico y no creo que sea el mejor concepto para definir nuestra labor. Desde los 23 años he trabajado en museos a través de contratos entre el sector público y privado, aquí entra otro problema de nuestro sector: la ley de contratos con el sector público en la categoría de servicios: no tenemos regulación europea, no tenemos un convenio colectivo, y tampoco se consideran nuestros servicios algo distinto a los de limpieza o seguridad, lo que tiene consideración especial es el “Guía de Turismo”, aquel que las leyes españolas, autonómicas y europeas le ponen a la cabeza en “la interpretación del patrimonio, de manera atractiva, despertando su interés y cumpliendo los objetivos”. Y eso es lo que me da un reconocimiento a nivel profesional y legal, lo que me otorga una credencial que me hace digno de explicar una catedral, El Misteri, o la Historia de una ciudad. De montar mi propia empresa y facturar mis servicios al precio que marcan mis conocimientos. Para “Guía de turismo” sí que existen miles de leyes, y es bien curioso el entramado legal de las leyes de turismo respecto a las de cultura. Un Guía de Turismo es alguien respetado, valorado y regulado. Un historiador del arte o un educador de museo entra en el saco de los “servicios privados a administraciones públicas”, como limpieza y seguridad.

En los entramados legales es donde se observa la consideración y el trabajo reconocido en cada ámbito. En la Comunidad Valenciana, para el Turismo existe una Ley de referencia, la L 3/1998, de 21 de mayo. También existen leyes para las empresas turísticas, otra para la ordenación de actividad de guía de turismo, y cinco más que regulan aspectos diversos relativos al turismo. En la L 3/1998, aparece en el capítulo I, art. 3 la “prestación de servicios turísticos” y describe así “Difusión, asesoramiento e información sobre recursos y manifestaciones históricas, artísticas, culturales o cualesquiera otras de carácter turístico de la Comunidad Valenciana”.

En el ámbito del Guía de Turismo es donde quiero estar. Consta de un decreto que publica un reglamento y dos decretos más que los han modificado y adaptado en un espacio de 3 años. ¿Por qué el Guía de turismo tiene esta consideración y el interprete-mediador-educador no? Las leyes son fundamentales, marcan nuestros derechos, nuestras obligaciones y nuestros permisos profesionales por ejemplo. ¿Qué marca una ley de turismo que no marca una ley de cultura? ¿Por qué hay un reglamento para un diplomado de turismo que hace visitas y no hay un reglamento ni un convenio ni un reconocimiento profesional para todos aquellos que no hicimos turismo y que trabajamos en patrimonio, espacios naturales o museos haciendo visitas? Desde mi punto de vista, el turismo se apropió de la cultura y hay una base legal que lo ampara.

En el Decreto 62/1996 se ha producido un secuestro, está escrito y nadie se ha percatado (o no lo parece). El artículo 2 está redactado de la siguiente manera:

Artículo 2. Definición de la profesión de guía turístico 1. La actividad profesional de guía turístico tiene por objeto la prestación a los turistas, de manera habitual y retribuida, de servicios de información en materia cultural, artística, histórica y geográfica, en sus visitas a los museos, monumentos, conjuntos histórico-artísticos y demás lugares que, por su relevancia histórica, cultural, geográfica o ecológica, figuren en el catálogo o registro a que se refiere el artículo 3.3 del presente reglamento.”

La materia “cultural, artística, histórica y geográfica, sus visitas a los museos, monumentos y conjuntos históricos y lugares de relevancia que figuren en catálogos” pasan a ser de turismo y no de cultura. En cultura no hay nada parecido, un historiador del arte ya no tiene nada que decir en materia cultural y artística, ahora es para el diplomado de Turismo. El examen me lo hará turismo y pasaré a ser un trabajador turístico. ¿Es correcto que turismo cree, oriente y aplique la legislación en materia de interpretación e información cultural? Sea lo que sea, es la regla, y prefiero estar en una profesión definida y amparada a decir que soy licenciado en Historia del Arte. Mis cinco años no sirven ya para explicar El Misteri d´Elx o la Catedral de Valencia, estoy desautorizado por la legislación porque no soy diplomado de turismo. Las visitas a museos y monumentos, el catálogo BIC también para diplomados de turismo, nada para historiadores y geógrafos, arqueólogos o paleontólogos. Los museos, la cultura, los monumentos y los patrimonios son legislados y reglamentados desde Turismo y para el turismo.

Miro con estupor algo que aparece en todas las legislaciones regionales. Todas establecen un catálogo de Bienes Culturales y todas dejan la interpretación y mediación a una rama profesional: diplomados de turismo. Un bien cultural es una creación artística o histórica, no turística. El 80% de los museos son de Historia, Arte o Antropología, pero son más un recurso turístico que cultural. El turismo se apropió de la cultura, se crearon leyes, reglamentos y profesiones que objetivaron las competencias, las funciones y la orientación, abarcando desde el chiringuito al museo, desde la catedral al hotel. Hoy, la cultura es turismo desde el mismo momento que no tiene una ley para sus profesionales, no tiene un convenio ni un reglamento para un “intérprete cultural” y no ha sentado las bases de qué tiene que saber un profesional cultural y cuánto valen sus conocimientos. Un Historiador o un paleontólogo no está bien visto que expliquen el patrimonio si no pasan un examen de Turismo, ¿Por qué? Les han preparado en la universidad a través de una carrera, son los mejores expertos, pero la ley de patrimonio arqueológico y paleontológico no les reconoce ninguna competencia profesional y sus materias de trabajo han pasado a una ley de turismo, así de fácil. No hay nada que defina mis competencias siendo licenciado, y mis ámbito de actuación está regulado desde una institución que ni me representa ni me reconoce con capacidad.

Mientras que la ley de Turismo establece asideros, competencias concretas y garantías profesionales, la ley de Cultura es vaga, imprecisa y poco desarrollada. No es moderna como tampoco son modernas el resto de legislaciones autonómicas. La ley de cultura valenciana dedica títulos enteros a definir el patrimonio, que si patrimonio material, BICs, bienes de interés local, patrimonio etnográfico, inventarios, patrimonio arqueológico, museos de un tipo o de otro… Todo para ofrecer un catálogo de monumentos al diplomado de turismo y que pueda hacer nuestro trabajo: interpretar el patrimonio cultural, histórico y artístico. Pero nada que ofrezca un marco profesional de referencia. Muchas listas y ninguna preocupación por los profesionales, no define al educador de museos, ni al interprete, los licenciados de letras no aparecemos y no establece ningún control para la interpretación de la Historia, la Cultura y el Arte.

Por eso conseguí el reconocimiento de Guía de Turismo, para estar en una profesión con un ámbito de actuación concreto, con un reglamento que me refrenda y ampara, con unos convenios colectivos que regulan horas muy bien pagadas y por la posibilidad de explicar, de una santa vez, aquello para lo que me preparé y que nadie me ha dejado hacer hasta ahora: explicar la cultura y el arte de mi entorno sin temor a que nadie me diga que estoy haciendo intrusismo profesional.

El patrimonio y la cultura están en manos del turismo, las leyes son muy claras y los sistemas profesionales así lo revelan: reconocimiento e implementación de las profesiones turísticas que se basan, cada día más, en la explicación del patrimonio cultural, histórico y artístico. Las últimas normas turísticas en Aragón y Andalucía regulan el acceso directo a Guía de Turismo desde los módulos profesionales de turismo y desde el grado de turismo, son los intérpretes del patrimonio cultural. Si un licenciado en Historia o Historia del Arte pide esa “habilitación profesional” se le denegará, puesto que el patrimonio cultural, histórico y artístico está en manos de los Guías de Turismo.

¿Mediador cultural? ¿Interprete de Patrimonio o educador de museos? Eso no existe, no tiene ámbito de trabajo porque ninguna ley de cultura ha definido que el Patrimonio Cultural lo interprete un “mediador cultural” y no hay una referencia a estas categorías en la normativa europea.

Alcanzar un reconocimiento a nuestra profesión es un primer paso fundamental. Recuperar el Patrimonio Cultural del Turismo es otro paso. Y garantizar unas normas básicas de funcionamiento para nuestra profesión es un paso que estoy deseando vivir. La Historia, el Arte y la Cultura son caminos inabarcables que han marcado vidas y sociedades durante siglos. Se dedican vidas enteras al conocimiento y divulgación de la Cultura, pero desde que en España explotó el boom turístico, el patrimonio cultural cambió de propietario y ahora está en uso y disfrute del Turismo, no de la nación española a través de mecanismos que garanticen el uso y disfrute de todos a través de los profesionales de los campos implicados. La legislación cultural es demasiado corta y eso nos lleva pasando factura a los profesionales desde hace mucho.

Enrique Mateo Llopis, “cuentahistorias profesional”.

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